domingo, febrero 14, 2010

Lobby

Mucho se ha hablado del papel desempeñado por la industria farmacéutica en la ola de alarmismo desatada el año pasado con la gripe A. Desde hace unos años, se afirma, las sucesivas alarmas sobre mutaciones del virus de la gripe serían poco más que una campaña de márketing para la mejor explotación de la patente del Tamiflú, propiedad de una poderosa compañía farmacéutica relacionada con Donald Rumsfeld, etc... Además, vista la coyuntura favorable, otros laboratorios también habrían desarrollado sus medicamentos antigripales, con más interés en su comercialización que en su efectividad. Un buen ejemplo sería la famosa vacuna que se aprobó a toda prisa para que los gobiernos pudieran aprovisionarse con millones de dosis, (siempre y cuando eximieran al laboratorio de toda responsabilidad en caso de no ser del todo adecuada), y con la que ahora nadie sabe qué hacer ni dónde colocar todo el excedente. Apostaría algo a que acaban revendiéndola como ayuda humanitaria, en cuando llegue el invierno a los países pobres.
Sin embargo, al culpar sólo a la industria famacéutica de instigar el miedo no se cuenta toda la verdad, porque los principales interesados en que cundiera el pánico y la paranoia quizás sean otros. Un colectivo pequeño y que, por lo general, pasa desapercibido, pero cuyas ramificaciones se extienden por doquier. Un grupo reducido de personas que obtuvo pingües beneficios a costa del miedo a la gripe A. Sí, los principales beneficiados de la histeria gripal fueron los cartelistas e impresores, que se hicieron de oro con el suministro de carteles como este:

Como puede verse, la astucia de los cartelistas no conoce límites, ya que alertan contra la "Nueva gripe" sin especificar de cuál se trata. Así, cuando el próximo otoño un nuevo animal de compañía (o de granja) comparta con nosotros su virus de la gripe y los carteles del año pasado ya hayan sido arrancados, tras amarillear durante meses en tablones y vitrinas, los cartelistas volverán a vender el mismo diseño a colegios, ayuntamientos, hospitales y demás establecimientos en que se considere oportuno ofrecer instrucciones de higiene personal. Estamos en sus manos, sin remedio.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Fred.

8:40 p. m.  

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