sábado, julio 04, 2009

Vinilismo

Los vídeos que enlazo hoy reúnen dos de mis aficiones: los discos de vinilo y la erudición sobre cuestiones irrelevantes, puntuales o marginales. Primero, una canción:


La canción es "Amen, Brother", cara B de un single de 1969 del grupo The Winstons. En el siguiente vídeo explican, con más vinilo, un repaso a la historia reciente (o no tanto) de la música y una reflexión sobre los derechos de autor, la importancia del breve solo de batería que se escucha hacia la mitad de la canción.


Hablando de solos de batería, a estos vídeos llegué desde este otro de Rowan Atkinson, que tampoco está nada mal. Hay que ver lo que se aprende gracias al aburrimiento y a los enlaces de youtube...

viernes, julio 03, 2009

Camarada Mercado

Cuando todavía pensaba que hacer un doctorado podía ser una buena idea, si encontraba alguna universidad donde pudiera estudiar algo más allá de las montañas de funciones bajo las que se esconden la micro y la macroeconomía, me suscribí a un boletín de noticias de Economía Heterodoxa. Ahora, una vez abandonada toda esperanza de conjugar mis intereses personales con mi futuro profesional*, rara vez le hago demasiado caso a los e-mails que periódicamente me llegan con noticias sobre seminarios, reseñas, artículos, etc. Suelo mirar si hay algún artículo de algún economista sraffiano disponible para descargar, pero poco más. A pesar del interés tan liviano con el que leo estos mensajes, me llamó la atención el encabezamiento del último que recibí:

From the Editor.
In two days, the Bremen Workshop on Assessing Heterodox Economics Research in a European Context will take place. While working on the preparations for the Workshop I received the following e-mail from an Australian colleague:

Just back from a deeply depressing staff meeting, at which we learned that the Deputy VC (Research) intends to actively discourage staff from publishing in B-ranked journals, on the grounds that ‘it will pull down the average’. When implemented (as it will be), this will eradicate heterodox economics (and HET) altogether... A longer-term cloud on the horizon is staff support for compulsory (mainstream micro, macro, econometrics) coursework for all new PhD students, which will eradicate heterodox research students too. When I pointed out the effect on anyone doing research in HET or political economy (all 4 of my current PhD students), it was suggested that they might be exempted because they are ‘not doing economics’.


Las negritas son mías. Empezando por el final, lo cierto es que pese a que en un principio me cabreó la suficiencia con la que alguien se había atrevido a decir que la economía heterodoxa "no es economía", luego pensé que, viniendo de la clase de persona de quien se puede intuir que viene ese comentario, y considerando la idea que tiene esa gente de "qué es economía", resulta todo un halago que no te cuenten entre los suyos.
El otro asunto, que quieran "desalentar" cualquier investigación que no tenga cabida en publicaciones "de prestigio", ya es un poco más serio e indignante. Estos partidarios de la "economía de mercado" con una mano te ofrecen la sociedad abierta y toda la libertad (de elección, de pensamiento, de expresión) que puedas imaginar, mientras que con la otra mano te golpean con un ránking académico, no vaya a ser que te salgas del rebaño: "si quieres publicar en la revista de la URPE, no investigues en mi universidad". Estos prestigiómanos, en cuanto se ponen a censurar cualquier idea heterodoxa, son tan implacables como el Comisario Político más fanático.
Por lo que se ve, el hecho de que sólo pueda existir un pensamiento no es perverso en sí mismo, sino sólo en caso de que te lo impongan los sicarios de una dictadura. Si quien te dice qué debes pensar es un buscador de rentas que quiere ampliar el presupuesto de su departamento en virtud del número de estudios publicados en revistas académicas "de primer orden", entonces todo está bien: tus opiniones e intereses puedes usarlos como papel higiénico.
Así que ya saben, niños: vayan a la universidad no sólo para adquirir una sólida preparación para su vida profesional, sino también para aprender qué significan la libertad, el pluralismo y el debate abierto y sin impedimentos. Sobre todo, para aprender que no significan nada ante los caprichos del poderoso caballero.


* Por otro lado, también hay que reconocer que es difícil que exista un trabajo que se adecúe a mis intereses. Por más que busco en infojobs, por "leer, discutir y escribir (de vez en cuando)" no me sale nada interesante.

martes, junio 23, 2009

Definición

La economía es 100% ciencia. E ideología en un 150%.

Enric González

A grandes rasgos, tiene razón. Pero resulta difícil calcular cuánto ha exagerado en lo primero... o cuán corto se ha quedado en lo segundo.

lunes, junio 22, 2009

Fotoğraflar

Me habían contado en alguna ocasión que, en Turquía, cuando vas a un estudio fotográfico a hacerte unas fotos de carnet, es normal que las retoquen digitalmente. Es decir, después de dejarte casi ciego con un par de flashazos, el señor (o señora) se entretiene un rato photoshopeando tu cara, arreglándote el pelo, quitándote ojeras, etc. Hoy he tenido ocasión de comprobarlo por mí mismo: he ido a hacerme unas fotos para el curriculum, ya que al afeitarme media barba y raparme (me resignaré, ¡oh cruel destino!, a entrar en la alegre cofradía de los calvos) me parezco más a quien era hace dos años y medio que a la imagen que tenía últimamente. Tras sacarme un par de instantáneas y elegir aquella en que tenía una mueca lo menos extraña posible (cuando un fotógrafo me dice "sonríe" siempre tengo la tentación de responder "¿por qué? ¿has dicho algo gracioso?"), el empleado del estudio me dijo que esperara diez minutos. Le pregunté por qué tanta demora, ya que, aunque me imaginaba el motivo, quería tener la oportunidad de decirle que no se molestara, que las quería tal como estaban. Se limitó a sonreir e invitarme a que me sentara, así que supuse que me ofrecería una de esas hojas de pruebas de las que me habían hablado algunos de mis compañeros: una colección de variantes de la misma imagen (sin lunares, con la piel ligeramente más clara o más oscura, disimulando o no las ojeras o ese posible diente mellado, etc...), que te ofrecen para que elijas la que más te guste. Bien, me dije, esperemos esos diez minutos y ya le diré que quiero la foto normal, la natural, la que es mi foto, no una puñetera versión para revista de mi cara.
Pero, maalesef, a los diez minutos apareció otra de las empleadas del estudio, ofreciéndome seis fotos en un sobrecito. Las miré y, la verdad sea dicha, como broma tenían su aquel. Lo malo es que el tipo de las fotos no tenía un lunar en la mejilla derecha, ni marcas de la montura de las gafas en la nariz y tenía las cejas y la perilla perfectamente simétricas, además de un tono de piel homogéneo, entre otras sutiles diferencias. Y una foto así no me sirve, porque puestos a aceptar como mía la foto de alguien diferente a mí, prefiero poner en mi curriculum, por ejemplo, una imagen de Olga Kurylenko. La chica trató de convencerme de que no tendría ningún problema en Turquía por utilizar una foto retocada, ya fuera para un carnet o para cualquier otra cosa. En momentos así, lamento que mi turco sea aún bastante macarrónico, porque me hubiera gustado contestarle algo como lo siguiente:
- ¿Pero qué problema ni qué nada? ¡Si yo lo que quiero es una foto de mi cara! ¿No tengo derecho a tener cicatrices, lunares y ojeras? ¿Tienen algo de malo mis cejas asimétricas, mis patillas desiguales o esta perilla no muy bien arreglada? Dejen ustedes en paz mi nariz levemente torcida, mi piel irregular o mis entradas, ¡que ni me sirve para nada, ni quiero parecerme a ese aséptica y ridícula imagen que me traen!
Como para decir eso en turco todavía necesitaría una media hora con bolígrafo, papel y diccionario, me limité a insistir en que me hicieran copias de la foto original, sin retoques. Me costó esperar otros cinco minutos y pagar 15 liras (unos siete euros), pero al fin conseguí seis fotos de alguien que, ahora sí, se parecía a mí.

En un artículo escrito hace unos años, Raúl Minchinela (persona a la que, hasta no hace mucho, yo confundía -shame on me- con su personaje, el Dr. Repronto) escribía que, si en la obra de Freud el sexo parece ser (aunque no lo sea) un tema crucial, es porque la sociedad de su época reprimía ferozmente la sexualidad, de modo que gran parte de los casos que trató Freud tenían su origen, irremediablemente, en represiones sexuales. Superada, al menos en parte, esta represión sobre el sexo (o canalizada en la represión generalizada de todos los instintos), me pregunto si la obsesión por la estética y la abominación de lo "estéticamente heterodoxo" no serán también una fecunda fuente de neurosis. No es sólo que la empleada de la tienda de fotos no entendiera que no me habían hecho ningún favor al convertir mi cara en una máscara digitalmente "des-imperfectizada", sino que, supongo, algo tendrá que ver esta supuesta obligación de ser/estar guapo con el hecho de que alguien llegue a la conclusión de que pesar 40 kilos es lo óptimo, o de que conviene gastarse más dinero en cremas, maquillaje y ropa, que en libros o en música. Para colmo, uno ve vídeos como este y le dan ganas de seguir no-yendo al gimnasio, pero no ya por pereza, sino por gordismo-feísmo militante.

miércoles, junio 03, 2009

Mother of mine...

miércoles, mayo 27, 2009

Viendo la tele

Ayer por la tarde encendí la tele un rato. Dado que, hasta que no mejore mi turco, sólo entiendo los cuatro canales que emiten en inglés, puse la BBC - World News. Allí me encontré con esta entrevista a una enferma de esclerosis, activista en favor de una muerte digna. Me sorprendió muchísimo el tono inteligente y la profesionalidad con que estaba hecha. En España, esa misma entrevista hubiera sido:
- Si la hace un periodista progre: un espectáculo de compasión barata y "qué malos son la Iglesia y los fachas que no te dejan morirte como tú quieras".
- Si la hace un periodista regre: una ofensiva despiadada contra la entrevistada, "porque tú lo que quieres es que los médicos maten a los ancianos para que ZP se ahorre el dinero de las pensiones y se lo regale a los directores de cine".
- Si la hace Jordi González: un espectáculo lamentable.
En realidad, sólo confiaría en Mara Torres para hacer una entrevista respetable en este caso, teniendo en cuenta la respetabilidad general de La 2 Noticias. Y por "respetable" me refiero a una entrevista en la que el entrevistador no sea ni amigo, ni adversario, y en la que las preguntas no sean personales ni morbosas, sino invitaciones a que el entrevistado se explique y reflexione, incluso sobre los aspectos más espinosos o las posibles contradicciones de su postura. Es decir, una entrevista en que el periodista respete la inteligencia del entrevistado y del público. Que era lo que hacía Stephen Sackur, presentador de HARDtalk, y supongo que por eso, acostumbrado a cómo es la televisión en España, me sorprendió tanto.

martes, mayo 26, 2009

La cara dura

Todavía me fascina cómo puede haber alguien capaz de, cuando lo trincan con las manos en la masa, en lugar de sonrojarse de vergüenza, enrojecer de ira para denunciar que "todo es una campaña en mi contra". Algo así decía José Francisco Reyes hace dos años, cuando se investigaban en un juzgado sus corruptelas. Por decirlo de alguna manera, José Francisco Reyes fue un alcalde-cacique del sur de Lanzarote que, dándole la vuelta a cierto discurso electoral de Pepón (el alcalde comunista del pueblo de Don Camilo), podría haber dicho: "cuando llegué a la alcaldía de Yaiza, yo era un pastor de cabras; ahora tengo un yate: esa es mi historia".
Y algo parecido dirán los miembros del PIL, ahora que la Guardia Civil ha detenido a diez personas en el Ayuntamiento de Arrecife, entre ellas, a dos concejales de ese partido y a la hija de Dimas Martín, patriarca de la corrupción y el populismo conejeros. A pesar de la espectacularidad de la operación y de la sorpresa que ha causado, mucho me temo que la investigación judicial no hará más que aportar detalles a lo que ya se sabía o se daba por sentado. Aún así, hay gente que sigue justificando al PIL y a la "dinastía Martín". Y les siguen votando. Parece un buen ejemplo de lo que expone Mauro Entrialgo en esta viñeta.



(27/05/09) Actualizo:
Debo de ser adivino: el comunicado del PIL de ayer por la tarde no tiene desperdicio. La puntuación es errática, emplean el verbo "cesar" desconociendo que es intransitivo, los entrecomillados no tienen sentido... Por supuesto, todo lo ocurrido obedece a una "maniobra Política (sic)" en la que dos de sus compañeros están "retenidos, detenidos, secuestrados o desaparecidos". Eso es confiar en el Poder Judicial y en la Guardia Civil, y lo demás son cuentos. Pero que no se preocupen: al parecer, la investigación también afecta a alguien que es, "por motivos familiares", intocable. Ya aparecerá algún traspié procesal para que todo acabe en agua de borrajas.

El discurso de Pepón al que me refería ayer pertenece al cuento "Un fantasma de sombrero verde" (La vuelta de Don Camilo, Giovanni Guareschi). Éste es:

Pepón se registró el bolsillo y sacó de él algo.
–Ciudadanos –dijo–, cuando hace cinco años fui elegido alcalde, yo tenía en el bolsillo un cigarro toscano y quinientas liras; ahora, después de haber sido alcalde cinco años, tengo en el bolsillo doscientas setenta liras y medio cigarro: ésta es mi historia.

Tanto José Francisco Reyes como Dimas Martín, su familia y la mayoría de los políticos de Lanzarote pueden presumir de todo lo contrario.

lunes, mayo 25, 2009

El siglo XXI

En este artículo del Times sobre Almunia (el portero del Arsenal, no el Comisario europeo), al que he llegado a través de esta entrada de Halon Disparado, uno de los lectores comenta:
Oh the ignominy of it all. All these foreigners coming here to take whats rightfully ours says Little Rod. I guess some people still have trouble digesting the fact that we are living in the 21st century.

Rob, London

Cuando leo a alguien citar que estamos en el siglo XXI para dar por sentado que ahora hay que interpretar el mundo con parámetros completamente diferentes de aquellos a los que estábamos acostumbrados, me acuerdo de 1984, de 2001, una odisea del espacio, de Espacio: 1999 e, incluso, de La carrera de la muerte del año 2000. Es normal proyectar hacia el futuro nuestras esperanzas de progreso. O bien, si preferimos el pesimismo, situar en él nuestras distopías. Pero, si algunas distopías parecen hoy cómicamente desfasadas (aunque sólo sea por la fecha o por la literalidad -que no el fondo- de los hechos que relatan), ¿por qué seguir creyendo que algo ha cambiado para mejor sólo por estar en 2009?

A estas alturas ya deberíamos ser un poco más realistas (o, al menos, lo suficientemente cínicos) como para darnos cuenta de que el siglo XXI es tan sólo el siglo XX con un par de años más. Quizás sea conveniente empezar a situar nuestras esperanzas, por ejemplo, en el 2051. O en el siglo XXII. Pero a día de hoy no parece que internet, las aerolíneas de bajo coste, las becas erasmus, la liberalización comercial o cualquier otro concepto que hayan querido vendernos como elemento fundamental de un cambio de época, hayan tenido el efecto que se esperaba de ellos. Todo sigue igual, pero con una nueva capa de pintura.

Consideremos, por ejemplo, internet. Se suponía que un medio de comunicación universal (entiéndase: "universal", para aquella parte del Universo que puede costearse un ordenador y una conexión, que eso tampoco ha cambiado) podía contribuir a acabar con el cerrilismo y la desconfianza entre las personas de todo el mundo. Seguramente, esa era también la esperanza del londinense Rob. Pero en realidad, internet sólo sirve para que quien quiera exponer su cerrilismo pueda hacerlo ante un público aún mayor, y para que sea posible conocer a mucha más gente de la que poder desconfiar. Luego están los que ligan en los chats, pero la única novedad que eso aporta es una mayor capacidad para mentir sobre uno mismo.

En definitiva, el siglo XXI, en lugar de traer un mundo más avanzado, ha cambiado un poco la estética, ha facilitado nuevas formas de consumo y ha dado a luz a una forma más absorbente de ocio. Así que, a no ser que consideremos que estética, consumo y ocio son los pilares de la realidad, seguimos estando como en el siglo XX, pero sin disuasión atómica. Es decir, hasta cierto punto, peor.

lunes, mayo 18, 2009

Paulino se retrata

Los canarios tenemos una sensibilidad especial con las opiniones ajenas. Las positivas nos suben la moral y generan todo tipo de alianzas eternas y adhesiones incuestionables. Lo mismo pasa en toda España (desde que Woody Allen dijo que le encantaba Barcelona y que Oviedo era una ciudad "mágica", aquí lo tenemos por la quintaesencia del cine... y puede que lo sea, pero no por sus últimas películas, desde luego) pero en Canarias esta sensibilidad se eleva a la enésima potencia. ¿Quiere caerle bien a un canario? Dígale que las islas son maravillosas y que qué envidia, qué bien se vive, qué tranquilidad, qué gente más amable y acogedora, bla, bla, bla... Aconsejo algo de prudencia a la hora de tratar dos asuntos: el acento y la residencia. Los canarios hablamos como hablamos porque así lo hemos aprendido, no para que los demás se diviertan. Si le dices a un canario que te encanta su acento, lo más probable es que piense que le consideras un mono de feria. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que una afirmación como "si pudiera, me iría a vivir para allá" tampoco es necesariamente bien recibida. No es lo mismo un simpático visitante que llega para gastarse el dinero y luego volverse a su casa, que alguien que viene para quedarse y competir por espacio y empleo con los autóctonos*.
En lo referente a las críticas, los canarios somos especialmente dados a tomarlas como insultos imperdonables. Más aún si vienen de algún foráneo: "¿qué sabrá el godo/guiri jediondo este?". Una crítica no es una opinión diferente, razonada (es de esperar) y respetable. No, una crítica es un ataque personal al que hay que dar la más furibunda de las respuestas.
No muy furibundo, pero sí algo ofendido han retratado a Paulino Rivero en esta noticia, que recoge su respuesta a lo dicho por Zapatero acerca de que "en Canarias lo que sobra es tanto caciquismo" (no es un análisis muy sesudo, pero tampoco deja de ser cierto). Por un lado, la contestación de Paulino Rivero contiene, punto por punto, los tópicos de una respuesta a toda crítica venida de afuera:
- Tú no eres de aquí y no te enteras/no tienes derecho a hablar.
- Y tú más.
- Lo que tienes que hacer es mandar más dinero y darnos más competencias, no meterte con cómo llevamos aquí nuestro chiringuito.
Por otro lado, lo mejor de la noticia es que, no sé si por mérito de Paulino Rivero o del redactor, de las declaraciones del Presidente regional se deduce que el caciquismo en Canarias ha llegado a su punto máximo. Así, dice que en Canarias "hay tantos caciques como en Extremadura, León, Castilla La Mancha o en Andalucía, y de eso debe saber mucho el presidente del Gobierno de España". Se olvida de citar a la Comunidad Valenciana, Murcia, Madrid o Galicia, pero es comprensible que no quiera incomodar a su socio José Manuel Soria. El caso es que, siendo Canarias la decimotercera comunidad autónoma por tamaño y la octava por población, tener "tantos caciques como" las demás supone toda una concentración caciquil. Es por eso que, como reconoce el propio Paulino Rivero, el número de "caciques por metro cuadrado" crece ("prolifera") más en la península que en Canarias, donde ya no debe de quedar espacio para ni un cacique más. Aunque, pensándolo bien, el caciquismo debería medirse por población o, mejor aún, por PIB. Pero como llevo ya un tiempo viviendo fuera del archipiélago, no quiero contradecir a nuestro Presidente autonómico, no sea que me llame ignorante y me mande a callar.

* No es mi opinión, es sólo una explicación materialista a los prejuicios nacionalistas o raciales.

lunes, mayo 11, 2009

Tenerlo todo pensado es sólo una opción

Pero para improvisar hay que conocer las reglas.
Si el tiempo fuera reversible, bastaría con el método de prueba y error. Pero entonces, equivocarse sería un hecho tan trivial que ni siquiera serviría para aprender. Aún así, supongo que a largo plazo acabaríamos agradeciendo la comodidad de poder volver atrás y cambiar las cosas, aprovechar las oportunidades perdidas y evitar los malentendidos. Además, como dijo una vez un antiguo compañero del instituto, "si fuera cierto que de los errores se aprende, yo ya sería catedrático".